Tarjeta roja☆
Hackers, cáncer, y la inspiración para seguir metiendo goles—en la cancha y en la mente
Touchdown in Africa. Te escribo esta carta desde Kanela Café – uno de mis spots saludables favoritos de Cape Town. Me levanté a una hora ideal. Por ahora, le estoy ganando al jetlag así que lo máximo. Cuando me metí a Google Maps a buscar dónde quedaba el cafecito, me salía a 7 minutos a pie. Hasta el WiFi se me conectó automáticamente de la última vez que vine a Cape Town en el 2023. Me hizo sentir justo en casa. Me impresiona la acogida que me siento en lugares tan lejanos de Guatemala. Creo que de eso se trata ser una ciudadana del mundo – ‘hogar’ es donde mis pies están.
Sacar mi visa de Sudáfrica fue una odisea. Salió de la embajada de Sudáfrica en la Ciudad de México el viernes pasado, quedando solo tres días hábiles para mi viaje. Se necesitaban al menos cinco días hábiles para llegar por mensajería. Así que puse en mi story de Instagram que le regalaba el pasaje a quien me trajera mi pasaporte desde la Ciudad de México. (extreme times call for extreme measures lol) Me sorprendió la cantidad de personas que ofrecieron ayudarme en esta misión. Así que por fin, el martes en la noche recibí mi pasaporte en Guatemala, traído por mi angelito mensajero, y volé el miércoles en la noche a Sudáfrica. Fue más de un día volando, ya que hice paradas en Houston y Washington D. C., pero me fue súper bien en los vuelos.
Para mí, el viaje comienza cuando pongo pie en el primer aeropuerto. Disfruto cada paso del proceso para llegar a mi destino final: la espera en el gate, los snacks de las tienditas del aeropuerto, ver las nubes desde la ventana del avión y el jugo de naranja que pasan en el carrito de bebidas que sabe a posibilidades. Aparte, tengo un superpoder de dormir en aviones (o donde sea, en verdad), y dormí casi todos mis vuelos. ¡Y después de más de un día viajando, llegamos a Cape Town! Sin embargo, mi maleta no vino jajajaja, así que traigo puesto lo mejor que tenía de mi carry on y pasamos a la farmacia a comprar todo lo que necesitaba. ¡Cruzando los dedos para que la recupere pronto! Tenía planeado escribirte esta carta desde el aire, pero estaba profunda jajaja. Pero aquí estamos, felices tomando un matcha latte en este cafecito que me trae tan buenos recuerdos.
Pasó mucho en estas tres semanas desde la última carta…Fuimos a ver a la líder de las lobas, Shakira, cantar en vivo en El Salvador; celebramos Galentines con mis amigas del colegio con una cena hecha en casa; el día de la mujer adelantado con Wakami con un círculo de sueños; los 65 años de mi papá con una fiesta llena de globos; los 29 años de mi hermana en Mariela’s café; y nos conectamos virtualmente en el Momento Expansivo #18. Estaba súper emocionada por este Momento Expansivo porque invité como invitada especial a Mariana Valencia, fundadora de @corriendo.con.mariana, a contarnos su historia de sobrevivencia de cáncer desde el lente del propósito. Encontré a Mariana en Instagram hace unos meses, en un momento de desesperanza, y escuchar su historia me dio una dosis de inspiración. Quería que más personas escucharan su poderosa historia y pudieran contagiarse de su energía positiva, como yo ese día, así que no dudé en tenerla como invitada en este proyecto tan especial.
Llevaba 10 minutos presentando en Zoom cuando me apareció un mensaje en el que Mariana me estaba pidiendo permiso para compartir pantalla. Como ella iba a presentar en unos minutos, acepté la solicitud. En ese momento, Mariana prende su micrófono y me dice: ‘Alguien más está compartiendo su pantalla.’ Yo no podía verlo en ese momento, pero cuando dejé de compartir, vi lo que Mariana y toda la audiencia estaban viendo. ¡Resulta que alguien malintencionado había tomado el control de la pantalla y estaba mostrando un video p3rnográfico! Se me hizo un hoyo en la panza y un nudo en el corazón al pensar que, en un evento creado con las mejores intenciones de contagiar positivismo y motivación, había pasado algo tan horrible. Lo que me rompió más el corazón es que, por primera vez, había invitado a mis estudiantes de Admitted al Momento Expansivo y había más de 30 estudiantes (menores de edad) presentes en el evento, lo que quiere decir que fueron expuestos a este material explícito. Inmediatamente, di instrucciones para cambiarnos a un nuevo enlace de Zoom, y aunque tenía todas las ganas de cerrar la compu y ponerme a llorar, seguimos con la presentación, ya que confiábamos en su poder. Lo más triste de todo es que es segunda vez que me pasa esto en un Momento Expansivo. El Momento Expansivo pasado pasó lo mismo y es por eso que esta vez tomamos las medidas de seguridad para que no volviera a pasar. Pero, sin embargo, volvió a ocurrir.
Mi primer pensamiento después de este suceso fue ‘ya no quiero hacer más Momentos Expansivos para no volverme a exponer a la posibilidad de que vuelva a pasar’.’ Y inmediatamente me recordé una memoria de cuando estaba en high school.
Desde chiquita, mi sueño frustrado era jugar en el equipo de fútbol de mujeres y poder viajar a los campeonatos centroamericanos. Nunca fui atleta; era de esas que odiaba la clase de educación física y correr la milla era una pesadilla. Pero aunque nunca había jugado a un deporte, en mi freshman year de high school (tenía 14 años), decidí intentar entrar en el equipo de fut. Para prepararme para mi primer entreno, le pedí a Mom Isabel si podíamos ir a comprar unos nuevos zapatos de fut. Fuimos y los escogimos con mucha intención.
El primer entreno demandó ser muy vulnerable. Ser principiante en algo te reta mucho, y ademas, me intimidaba mucho exponerme a no ser la mejor en fut enfrente de las mas grandes del equipo: las seniors. Pero lo hice, completé mi primer entreno.
Unos días después de ese primer entreno, me enteré, por primera vez, de que mis papás se iban a separar. Entonces, decidí que ese primer entreno sería mi único—y ya no volvería a la cancha. Usé el momento difícil que ocurrió en mi hogar como excusa para no retarme a algo difícil. Y ya nunca supe qué habría sido de mi vida si hubiera continuado con el reto de seguir en el equipo de fútbol.
Lo mismo podría hacerse con los Momentos Expansivos: cancelarlos para siempre por lo ocurrido en estos últimos dos eventos. Pero quiero seguir jugando con la pelota e inspirando a otros a meter goles, así que no voy a dejar que esta incomodidad me frene para seguir creando eventos tan lindos. Por supuesto, estoy investigando y tomando las medidas para que esto (de verdad) no vuelva a pasar. Pero, mientras tanto, te dejo con esto,
La vida nos seguirá retando. Pero no hay que dejar que los momentos incómodos nos impidan seguir creando momentos expansivos.
Mariana, en su plática, dijo que este virus fue como el cáncer: intenso, inesperado, desagradable y que no por eso ella dejó de luchar. No porque el árbitro le metió una tarjeta roja, dejó de correr y de meter goles en el siguiente partido. ¡Gracias, Mariana, por una dosis de inspiración y a todos los presentes por su presencia y comprensión!
¡Nos vemos en la próxima!
Con mucho amor,
—cristinona☆
Si quieres ver la plática de Mariana Valencia llamada ‘Paso a paso, corriendo con propósito’ puedes verla aquí.
Ahora sí, estamos en la recta final para el CITIZENS retreat, volumen II, del 19 al 22 de marzo. ¡Nos quedan solo DOS puestos! Ya tenemos a mujeres de Honduras, El Salvador, Venezuela, Estados Unidos, Chile y, por supuesto, Guatemala. Si sientes el llamado, puedes aplicar aquí.

